Dios sigue siendo tu refugio
Cuando todo parece inestable, Dios sigue siendo un refugio seguro.
La vida puede cambiar rápido y traer temporadas de inseguridad. Pero incluso en esos escenarios, Dios permanece como refugio firme.
Él recibe al cansado, protege al que clama y da seguridad al que confía en su nombre.
No importa cuán fuerte sea la tormenta; puedes correr hacia el refugio del Señor.
Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.