La gracia de Dios te sostiene
No avanzas solo por tus fuerzas; la gracia de Dios también te sostiene.
Hay temporadas en las que sientes que apenas puedes seguir adelante. Sin embargo, aun en ese estado, la gracia de Dios sigue obrando.
Su favor inmerecido te levanta, te sostiene y te recuerda que no dependes solo de tu capacidad.
Dios puede sostenerte incluso cuando tú sientes que ya no puedes más.
Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia.