Dios trae luz a tus días oscuros
Ninguna oscuridad es demasiado profunda para la luz de Dios.
Hay momentos en que todo parece confuso, pesado o sin salida. Pero Dios sigue siendo luz en medio de cualquier noche.
Su presencia ilumina el camino, aclara la mente y devuelve la esperanza al corazón.
Aunque hoy no veas todo claro, la luz del Señor puede alcanzarte.
Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas.