Dios restaura lo que parece roto
Aun las áreas más heridas de tu vida pueden ser restauradas por Dios.
Quizás llevas en el corazón marcas que nadie ve: decepciones, pérdidas o momentos difíciles que dejaron heridas profundas. Dios no ignora esas partes rotas.
Su gracia puede sanar, restaurar y levantar lo que parecía irreparable.
Lo que hoy duele no será para siempre cuando lo entregas al Señor.
Y os restituiré los años que comió la oruga.