Dios te enseña a esperar con fe
Esperar con Dios no es perder tiempo, es crecer en confianza.
La espera puede sentirse incómoda porque nos obliga a soltar el control. Pero Dios también forma el corazón durante los procesos lentos.
Mientras esperas, Él fortalece tu fe, purifica tus motivos y te enseña a depender más de su voluntad.
La espera con Dios nunca es estéril; siempre produce algo valioso.
Aguarda a Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón.