Dios no llega tarde
Aunque la respuesta parezca tardar, el tiempo de Dios sigue siendo perfecto.
Esperar no siempre es fácil. A veces el corazón se cansa y la mente empieza a llenarse de dudas. Pero el retraso no significa ausencia.
Dios obra con sabiduría y conoce el momento preciso para cada respuesta.
Lo que hoy parece demora, mañana puede revelarse como parte de un plan perfecto.
Aunque la visión tardará aún por un tiempo... espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará.