Dios te llama por tu nombre
No eres uno más para Dios; Él te conoce de manera personal.
En un mundo donde muchas veces las personas se sienten ignoradas, Dios sigue viendo a cada uno con amor y propósito.
Él te conoce, sabe lo que has vivido, lo que temes y lo que anhelas.
No eres un accidente ni una casualidad: eres alguien conocido y amado por Dios.
No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú.