Dios sostiene a los cansados
Cuando el cuerpo y el alma están agotados, Dios puede sostenerte.
El cansancio no siempre es físico. Muchas veces también pesa el alma, la mente y las emociones. En medio de ese agotamiento, Dios no exige perfección, sino cercanía.
Él te ofrece descanso, consuelo y nueva fuerza para continuar.
No escondas tu cansancio delante del Señor; entrégaselo con sinceridad.
Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.