Dios no desprecia un corazón humilde
La humildad sincera siempre encuentra espacio delante de Dios.
No necesitas impresionar a Dios con apariencias. Él mira el corazón y responde a quien se acerca con sinceridad.
Un corazón humilde reconoce su necesidad de Dios y encuentra gracia en su presencia.
Cuando te acercas así, el Señor obra profundamente en tu vida.
Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.